Audi R8

Aros elevados a la máxima potencia

Motor en la hemeroteca

En un principio el Audi R8 se postulo como rival directo de superdeportivos de gran nivel, aunque con un única motorización de 4.200cm3 y 8 cilindros en "V", capaz de rendir hasta 420CV de potencia (4.2 TSI V8), no terminaba de presentar batalla a igualdad de condiciones. Viendo que su imagen exterior había sido un gran reclamo para el publico de este tipo de vehículos, los de Inglostad decidieron dar una vuelta mas de tornillo integrando la segunda motorización con una mecánica de 5.200cm3 y 10 cilindros en "V", llegando hasta la entrega de 525CV de potencia (5.2 TSI V10), y estableciéndose algunas diferencias exteriores para distinguirlo del Audi R8 V8, además de algunas otras no visibles al ojo humano.

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Ahora si es un vehiculo competitivo dentro de su segmento, encarando a vehículos de la talla del nuevo Ferrari 458 Italia, Aston Martin Vantage o Lamborghini Gallardo entre otros muchos. El Audi R8 tiene presencia, imagen y mecánica a un precio "mas razonable" (desde 157.900) que su rivales mas directos que sobrepasan los 200.000.

Este nuevo motor es el mismo que integra su hermano de grupo el Lamborghini Gallardo LP560-4, con inyección directa y distribución variable. También su caja de cambios y chasis de aluminio (210Kg) son los mimos que el deportivo italiano, auque la diferencia de los dos reside en que el R8 es 35.000 mas barato que el Lamborghini, a cambio pierde 35 caballos de potencia.

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La nueva mecánica del Bi-plaza R8 V10 ha sido el objeto de prueba de esta semana, siendo un vehiculo con una potencia exagerada, no nos ha dado la sensación de ser un vehiculo de uso exclusivo, sino de todo los contrario, se podría decir que es uno de los superdeportivos apto para el uso diario, claro esta, siempre que te puedas permitir pagar su coste.

Las diferencias estéticas entre el Audi R8 V8 y V10 son mínimas aunque alguna hay. Para distinguir el de mayor potencia del hasta ahora único R8 comercializado (Audi R8 4.2 V8 TSI Quattro), han optado por ensanchar los faldones laterales e integrar llantas de diseño específicas para el modelo V10. Los sideblades (pieza situada tras la puerta con el objetivo de refrigerar el motor) son de mayor anchura (en el caso de la unidad repruebas iban pintados a color de la carrocería, aunque existe la opción de poder llevarlos en color gris), las salidas de aire en los laterales de la luneta trasera tienen un acabado en aluminio mate y en la zaga se da un doble salida ovalada, que sustituye a la cuádruple actual del V8.

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El motor de 5.204cm3 y diez cilindros en "V" entregan 525CV de potencia y 530Nm de par máximo a 6.500rpm. Esta mecánica lanza al Audi R8 de 0 a 100Km/h en solo 3,9 segundos o 12 segundos en alcanzar los 200 kilómetros por hora partiendo desde un semáforo en rojo. A día de hoy el R8 es el único modelo de Audi que no cuenta con limitador electrónico de velocidad, por lo que la velocidad punta del R8 V10 se sitúa en 316Km/h.

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En el Audi R8 V10, se monta de serie un cambio manual de 6 velocidades, aunque también se puede adquirir con el cambio Semi-automático "R-Tronic" (vehiculo de prueba), de seis relaciones cortas, con dos modos de funcionamiento, "Normal y Automático".

Pulsamos el botón de apertura de habitáculo, nos introducimos en el --con gran facilidad aun siendo un coche muy bajo, su entrada y salida del interior esta muy lograda sin ser nada molesta--, y seguido giramos la llave de contacto. Lo primero que debemos destacar, es su espectacular bramido a Ralenti, sobre todo si el motor esta frió y estamos en el garaje. Continuamos metiendo primera y saliendo muy despacio por el garaje, sin para de escuchar el propulsor central trasero que monta el R8, como si de fuera "la orquesta de Viena" dirigida por el director Johann Strauss II, --nada desentona y su sonido es francamente admirable--.

Una vez fuera en la calle la primera persona que se cruza saca el móvil del bolsillo y fotografía al canto, la segunda tuerce el cuello a nuestro paso y así continuamente con cualquier viandante con el que nos crucemos. Pasar desapercibido no es una de las virtudes del Audi R8 V10.

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Empezamos por meternos en autovía, en donde comprobamos que tiene un cambio (R-tronic) con muy buen tacto y bastante rápido. La relación de marchas es corta, una sexta más larga que el resto de marchas. Esta ultima velocidad esta pensada para desahogar el motor en su andadura por autopista. Dado la enorme potencia y grandísimo para del que esta dotado da lo mismo en que velocidad vayamos y a que régimen de vueltas nos movamos, que si pisamos el acelerador a fondo sale como un tiro, pegándote al asiento como si un avión estuviera despegando. El cambio en su modo automático es suave y apenas se notan los tirones, algo muy distinto en su modo mas deportivo (manual). Con este último modo en acción el Audi R8 V10 transmite las brusquedades del acelerador en forma de tirones, que tu cuello nota con facilidad (siempre y cuando se vaya haciendo una conducción deportiva subiendo y bajando marchas a la vez que pisamos el acelerador a fondo). Se puede evitar este molesto tirón si a la vez que se realiza el cambio de marcha dejamos de pisar el acelerador. También espectacular el sonido que genera cuando reducimos una marcha, es indescriptible con palabras.

En curvas entrelazadas de carreteras de segundo orden o subiendo un puerto, el R8 nos impresiono por la estabilidad que ha demostrado su carrocería, a la vez que denota una gran facilidad de conducción sobre cualquier terreno. En este tipo de trayectos, en donde otros vehículos generan balanceos en su carrocería, el R8 V10 se muestra firme como una tabla, transmitiendo seguridad a la persona situada en el puesto del conductor.

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Los discos de freno de serie del Audi R8 5.2 V10 son de 365 milímetros los delanteros y los traseros de 356 mm, los cuales también ejercen perfectamente su acción, sin echar de menos los discos cerámicos que se ofrecen como equipamiento opcional. Cada disco se compone de un anillo de fricción de acero y de un armazón de aluminio. Las piezas están unidas entre sí mediante pernos de acero inoxidable para evitar la transferencia de picos de temperatura.

El Audi R8 5.2 V10 tiene un reparto de tracción que entrega alrededor del 85% de la potencia a través del eje trasero y el 15% en el delantero en condiciones normales. Mientras que cuando empezamos a efectuar una conducción más agresiva, y pisamos el acelerador para ver su comportamiento, el propio sistema manda la fuerza sobrante al eje delantero, entrando en momentos muy puntuales su control de tracción en acción. Ambos elementos están perfectamente combinados para que tanta potencia se fácil de llevar y no sea peligrosa a manos de un conductor inexperto. Esto se puede decir en muy pocos superdeportitos, puesto que coches como el Lamborghini Gallardo o modelos de la marca Ferrari son más difíciles de conducir sino tienes cierta pericia al volante.

El sistema de suspensión electromecánica que monta de serie "Audi Magnetic Ride", que nos permite elegir el tarado de suspensión y se adapta al estilo de conducción que realicemos. En cualquiera de los tarados es firme y a cómodo para el piloto y copiloto, olvidándonos en que clase de vehiculo estamos rodando, es mas, se puede decir que alberga tanta comfort como cualquier berlina.

La dirección es otro punto fuerte de Audi R8 V10. De tipo convencional, con tres vueltas de volante, resultando un buen elemento de información, dado el tacto y firmeza que transmite a las manos del piloto. Ni siquiera cundo se circula a velocidades mucho mas endiabladas pierde sensaciones, transmitiendo en todo momento aplomo y seguridad en la conducción.

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Como conclusión su nota seria de 9,5 sobre 10, y eso porque como muchos profesores docentes no creemos en la perfección absoluta, aunque desde luego este coche se asemeja mucho ha esta sensación, poniéndonos en la duda de si lo es. Las cualidades más envidiables en un coche de estas características las tiene. Por ejemplo la comodidad de entrada y salida del habitáculo, su comfort interior y la posibilidad que ofrece como coche de uso diario o cotidiano, sin desprestigiar sus dotes deportivas que son exageradas. Todo esto lo reúne un R8 V10, cualidades unidas en un solo vehiculo que de ningún Ferrari o Lamborghini se pueda decir lo mismo.