Pichín, el tomate parlanchín

Agua ‘fresquita’ de botijo

Pichin el tomate parlanchin en la hemeroteca

Pichín tranquilo en la mata, junto a sus compañeros, escuchaba atento la conversación que mantenía el director de una empresa de agronutrientes con el encargado del invernadero.

Ambos habían hecho un alto en su recorrido por el interior del mismo, justo enfrente, decidieron cambiar su conversación técnica, para entrar en opiniones sobre la actualidad de carácter general, eran excelentes amigos.

  • Mira Alberto, a mi eso de tener que ir sin corbata me molesta y sobre todo me incomoda que venga ahora, a mis años, la señora ministra Narbona a decirme como tengo que vestirme para combatir el calor ¡faltaría más! Acaso le digo yo que se ponga bikini o algo parecido.


  • Claro... confirmó el encargado.


  • Podríamos proponer que se vuelva a las antiguas costumbres, al uso y disfrute de artículos ya un tanto olvidados, por ejemplo, las señoras para el calor que utilicen abanicos.


  • En tu tierra, por cierto, -alabó Alberto - existen muy bonitos, artesanos y coloristas.


  • Exacto, Valencia tiene fama de ello.


  • Pues aquí en mi pueblo cuando yo era joven, recuerdo, que andábamos con neveras a base de barras de hielo ¡Que tiempos aquellos! Además podríamos pedir que se organizase un reparto gratuito a nivel nacional y bajo la consiga ‘botijos para todos’, que hacen el agua muy fresquita.


  • Genial idea Alberto, no... no, estaría nada mal, además los tenemos muy próximo en la provincia de Alicante, concretamente en la localidad de Agost y pueblos limítrofes donde siempre existió una gran tradición en alfarería aprovechando la tierra blanca y porosa del termino, idónea para recipientes de agua y para trabajar botijos y otros utensilios. Esto se debería hacer extensivo hasta el mismo congreso donde cada diputado puede tener su ‘botijo’ decorado con los colores de su partido, logotipo y hasta con su nombre por si alguno le niega el agua al otro, como pasa en la agricultura. Hasta resultaría simpático que el señor presidente del congreso, cuando lo estimara oportuno, pudiese conceder a los señores parlamentarios, cinco minutos a la orden de ‘botijos en alto’ y el múltiple gorgoteo pondría un tono de ensueños con imaginarias cataratas exóticas.


  • Incluso –continuó el empresario- a la entrega de los botijos debería repartirse también un pequeño manual de uso por si alguno olvidó su manejo, asimismo una póliza de seguros que ampare los incisivos no sea que alguien calcule mal se dé con el pitorro en los dientes y adiós dentadura.


  • ¡Ah! Pero no vale llenar el botijo con tinto de verano –apuntó sagaz el encargado- pues el color lo delataría y ya sabe el vino esta declarado como peligroso. ¡Esta ministra...!


  • Tan bueno que resulta un jugo de tomate con hielo... - dijo Pichín.


  • Decías algo...


  • Yo... ¡no!


  • Me pareció...

Pichín no lo pudo repetir, sus compañeros le taparon fulminantes la boca con las hojas de la mata, hasta casi ahogarlo.


Bibliografía

Pichín, el tomate parlanchin, es un personaje creado por el escritor, Francisco Ponce Carrasco, esencialmente para ilustrar con sus relatos esta vuestra revista: Terralia.

Sus aventuras serán variadas acariciando lo cotidiano. En ocasiones relacionadas con temas agrícolas, lúdicos, esperpénticos con un ligero talante de humor, pero sobre todo humanas y si es posible que inciten a cierta reflexión. Tanto el autor como esta editorial agradecen su lectura y seguimiento en cada publicación.